Cocidito Madrileño

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Primero de todo deciros que siento mucho no haber actualizado últimamente el blog pero es que, en realidad  no encuentro nada nuevo que comentar.

Un año más el equipo con el que aprendí a disfrutar el fútbol entiéndase  de manera colchonera, ha conseguido que una de mis mayores pasiones quede relegada a un segundo o tercer plano. Hay quien no entenderá lo que digo después de venir de una temporada como la pasada en la que se disputaron dos finales y en la que por fin, y con treinta y tres añitos conseguí ver como las rayas rojiblancas se apoderaban de Neptuno en forma de triunfo europeo, pero lo dije entonces y lo digo ahora, por desgracia eso fue como el parado que se encuentra cincuenta euros en la calle, que le apañan la semana pero que la hipoteca sigue sin pagarse.

El señor Quique Sánchez Flores, a quien se le atribuyen los méritos de tan exitosa campaña, el hombre hace lo que puede. A la Taberna Cerezo, en declive, con cada vez menos comensales y con multitud de anotaciones en el libro de reclamaciones, llegó el bueno de Quique para darle otro aire a la cocina. Lo primero que hizo fue ordenar la cocina que había puesto manga por hombro el mítico cancerbero Abel. Echó un vistazo a la despensa y creyó firmemente que de ahí se podían sacar buenos cocidos. Un buen chorizo, buena gallina, tocino blanco pi pringar, morcillita de burgos bien rica y garbanzos que aunque pelín duros lo mismo con buena mano se les podía sacar partido. Quique supo que la parroquia que acudía a la Taberna Cerezo no gustaba de nouvelle cuisine ni Cristo que lo fundó. Los comensales que por tradición acudían día tras día a llenarse el estómago a tan decadente establecimiento sólo buscaban el disfrute de buenas viandas en un ambiente cuando menos higiénico. Primero la sopa caliente, después los garbanzos y para rematar las carnes y verduras. Sin complicaciones, sin experimentos, todo muy limpito y ordenado y así la taberna volvió a coger ambiente de tal modo que hasta celebraciones se organizaron allí dentro en las que se gritaba “que salga el chef”, “que bote el dueño” y aún cuando el vino nos aguó la fiesta, como el buche estaba ya bien lleno se pensó que los malos tiempos ya nunca volverían.

Las vacaciones pasaron y el señor Flores volvió a su cocina barruntando la manera de ofrecer algo más que el típico cocido. Quizás un buen solomillo, algo de marisquito, buenos postres…pero cuando entró vio que la gallina que tenía para el cocido olía un poquito a vieja y el tocino podía ranciarle la sopa. “Quizás comprando en otro sitio…”le sugirió al dueño de quien tras verle la cara que puso, sacó la idea de guardar a buen recaudo el chorizo y la morcilla no fuera a ser que se lo cambiaran por otros. Cierto es que le preguntaron si prefería mas morcilla de arroz aunque argentina o un poco de la de cebolla y que por variar eligió la última, que al personal nos repite un poco pero es que del resto de los ingredientes no hay nada que mejore lo que ya se tenía y estos, por desgracia, no es que fueran dignos siquiera de paladares mediocres.

Aún así, los primeros cocidos salieron ricos y el personal aunque ansiaba que llegara el día de meterse un buen entrecot entre pecho y espalda, se conformaba aunque sí que empezaba a notar ya cierto re gustillo ya conocido. Pasaron las fechas y esa sensación cada vez iba siendo mayor igual que el regomello y los ardores que empezaban a producir los dichosos garbanzos. La taberna iba perdiendo clientela pero aún así Cerezo entró un día en la cocina y le comunicó a Quique que tenía que dejar de echar la punta de jamón que tantas veces la había permitido salir del paso por otra sin tanto sabor pero mucho más barata así que ¿qué podía hacer nuestro buen cocinero?. Días más tarde a la cocina llegó un hueso de caña brasileño que no sé por qué pero que muy buena pinta no tenía además de tener la despensa llena de lo mismo pero una vez más ¿que se podía hacer?.Lo mismo con el tiempo sale bueno.

Donde hay patrón no manda marinero y hoy la Taberna vuelve a ofrecer la misma sopa aguada que antes, los mismos garbanzos duros que antes y las carnes y verduras con el mismo tufillo que antes. El chorizo sí que está rico pero no lo echan siempre y la morcilla que fue la delicia del cocido Flores del año pasado, cuando es la de Burgos apesta, y cuando es la brasileña de cebolla apesta aún más. Hoy Taberna Cerezo vuelve a estar tan desangelada como hace un año. La misma barra de zinc, las mismas moscas y el mismo poster del doblete con el que se consuelan los parroquianos recordando los tiempos de buenos vinos y buenas viandas.



1 comentario

  • By fernando, 13 Febrero 2011 @ 11:53 am

    ATLETICOS QUE PASA; ¿QUEREIS QUE SIGAN GIL-MARIN Y CEREZO AL FRENTE DEL ATLETI? PUES SI NO ES ASI, FIRMAR EL MANIFIESTO, SE NECESITA LA PRESION DE LA AFICION PARA HECHAR A LOS USURPADORES QUE NOS ROBARON EL CLUB Y NUESTRO DERECHO A ELEGIR A NUESTRO PRESIDENTE.

    ¡¡¡VAMOS ANIMAROS A FIRMAR Y HACERLO LLEGAR A TODOS LOS AMIGOS ATLETICOS!!!! …
    Atléticos por el Cambio
    http://www.atleticosporelcambio.com

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