Vikingos y Culés….

 

  maton

Abriéndose paso por el pasillo avanzaba aquel nuevo matón del colegio. El año anterior había conseguido humillar al hasta entonces robadonuts del recreo para quedarse con las tres mejores chicas del instituto. El pequeño gafitas sabía que le había tocado el turno y que irremediablemente tendría que vérselas con él algún día. Quizás unos meses más tarde habría sido mejor, cuando aquellas clases de judo hubieran hecho su trabajo pero él no podía elegir y aquel 19 de septiembre estaba marcado en el calendario. Todo el mundo le observaba e incluso el otrora rey del patio esbozaba una sonrisa ante la inminente paliza que se aproximaba. Los precedentes ese año no eran muy alentadores pués incluso un parbulitos le había insultado delante de todos y él no había podido darle caza para descojone del personal. Nadie le respetaba  en el patio y quién sabe, lo mismo ese era su gran momento… Qué va!

El matón se presentó delante de él esperando a ver su reacción. ¿Huir?. Sería más ridículo. ” Venga dame una ostia si te atreves!”  Le gritó el gafitas tratando de amedrentarle. Y no le dió una ostia que le dió cinco en todo el careto. En la refriega nuestro pequeño gafitas consiguió darle dos pellizcos que no hicieron más que emporar la ya de por sí humillante situación.

La metáfora por obvia peca incluso de absurda pero creo que si continuamos con ella…

El gafitas entonces llega a casa y su madre le vé amoratado y con el moco colgando. Su madre sabe que es débil pero no se lo dice. Por el contrario le insta a que no se deje amedrentar por nadie y que empieze a valerse por sí mismo. Pongamos que incluso se lleva un galletón por “tonto” pero acto seguido le mete en el baño, le ducha, le pone tiritas y mercromina al tiempo que le recuerda que no está solo y que por mucho que puedan pegarle allí estará ella para ayudarle a ponerse otra vez de pié ,que le suda mucho la cuca si la madre del otro niño se le rie en el mercado y  que llegará el día en que ese matón sea sustituido por otro y quién sabe si algún día no le tocará a él por mucho que ella no lo vea claro.

Hasta ahora esto ha sido así pero dados los acontecimientos precedentes no aseguraría yo que el cariño fuera la nota predominante en la casita de la rivera del manzanares.

A estos nuevos ricos que no se saben comportar, que lucen sus cadenas de oro en mitad de una camisa de marca abierta hasta el ombligo y que miran por encima del hombro a los que hasta sólo hace unos días fueron sus vecinos de portal yo les digo que no tienen por qué comportarse como sus nuevos colegas de “copas”. Que ya que salen al extranjero aprendan educación y buenas maneras y no se rian de los demás porque eso no genera respeto sino ASCO.

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